Espero que todo vaya bien. Que ciertos ruidos se atenúen, esos que apenas dejan espacio para la calma, para detenerse y reparar en los detalles, para soñar mundos mejores. Hablo de ese estruendoso murmullo sin sentido que trata de contagiarnos el rencor y la crispación, el de los terribles inquisidores, los conversos, los patriotas envueltos en sus banderas, el de los guerreros que anuncian la paz de los cementerios… Y más importante aún, el ruido de las explosiones, aquellas que golpean mi ciudad, aquellas que alumbran a lo lejos ciudades que sollozan en el remoto Este, aquellas que finalmente alumbran la estupidez y la sinrazón del ser humano.
Si el ruido se calla oiremos la lluvia caer, limpiando la ciudad de espectros, te oiremos hablar en sueños, abriremos de par en par las ventanas. Quizás entonces podremos hablar, soplar sobre las heridas, descubrir que aun queda esperanza.
Ismael Serrano.
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